Amigos de nuestra Galería
... ¡dedicado a nuestra querida Moscú!
Anna Yakhmeneva, joven madre y bloguera de Instagram, nos contó sobre su relación con su querida ciudad y compartió hermosos lugares de la capital. ¡Lean, inspírense y viajen por Moscú!
Antes pensaba que la baja por maternidad era una vida entre cuatro paredes. O como mucho en las cuatro esquinas del patio. Y durante un tiempo incluso me dejé llevar por esos estereotipos. Pero el paisaje fuera de la ventana cambiaba, mi hija crecía, mi potencial creativo no realizado se hacía notar, y un buen día comprendí que tenía que hacer algo. Para empezar, simplemente salir de casa. Así tuvo lugar mi primer largo paseo de varios kilómetros con el cochecito por Moscú después de mucho tiempo.

Descubrí que echaba terriblemente de menos la ciudad y quería plasmarla tal como la veía en ese preciso instante. Y como no tenía a mano nada más que mi iPhone, empecé a tomar fotos con él. Por la noche publiqué los resultados en Instagram y recibí muchos comentarios amables que me dieron ganas de fotografiar más y más. Así, de mi pequeño blog fueron desapareciendo gradualmente los selfies, la comida, los gatitos y otras tonterías, para dar paso a la ciudad. Mucha ciudad. Y con ella el hashtag #yakhmenevasmoscow.

Quise que mis amigos vieran Moscú desde otra perspectiva, que descubrieran que no es solo la típica Plaza Roja de postal y la Catedral del Salvador de Cristo, sino también miles de rincones poco conocidos pero maravillosos.
Hoy, lo confieso, leo de antemano sobre muchos de estos lugares y preparo verdaderas rutas de paseo. Calculo cuándo es mejor ir al punto B -al amanecer o al atardecer, con tiempo despejado o nublado-, cómo fotografiarlo -desde la perspectiva de una hormiga, tumbada en la hierba, o colándome con astucia en el portal cerrado del edificio de al lado (sí, sí, también ha pasado algo así).

Pero algunos lugares se encuentran de forma totalmente fortuita. Vas caminando tan tranquilo y de pronto, ¡zas!, ahí está la belleza. A veces es importante simplemente despegar la vista de la pantalla del teléfono, bajar el ritmo y observar con atención a nuestro alrededor.


Con el tiempo comprendí que la mera secuencia visual no me bastaba; quería acompañar muchas tomas con palabras especiales, con versos. Hoy en día, muchos de esos poemas nacen, igual que las fotos, sobre la marcha. Así surgió el segundo hashtag: #yakhmenevaspoetry.

No me considero fotógrafa ni me llamo poeta. Eso exige demasiado, sobre todo en un país donde uno de cada tres es fotógrafo y uno de cada dos, poeta. Mi marido insiste en comprarme una cámara reflex, pero de momento me niego. Al fin y al cabo, nuestros padres y sus padres fotografiaban con una tecnología mucho menos sofisticada y conseguían obras maestras. ¿Por qué no sacarle el máximo partido a un teléfono común y corriente? Además, estas fotos no pierden esa sensación de frescura y de inmediatez. No hace falta pasarlas al ordenador y procesarlas durante horas.

Aquí está Moscú, ahora mismo, en este preciso segundo. Sal a la calle y tú también la verás así.






