Los artistas y la gentrificación
La experiencia mundial en la captación de capital a través del arte
La gentrificación — la transformación de antiguos territorios industriales en espacios para el alquiler comercial y la vivienda — ya no es un proceso nuevo para Moscú. Los creadores de clústeres como «Winzavod», «Artplay», «Arma», «Flacon», «Khlebozavod» y otros han demostrado cómo se pueden transformar con éxito las fábricas soviéticas en lugares que atraen capital y un público de moda.
¿Y qué tienen que ver los artistas? — preguntarán ustedes. El caso es que todos los proyectos mencionados empezaron con pinturas murales: por cierto, muchos de esos dibujos se pueden ver todavía. La idea consistía en atraer, en la etapa inicial de la reconstrucción y con medios mínimos, la atención de posibles inquilinos y crear un ambiente contemporáneo y de moda.





En la práctica mundial, los promotores llevan tiempo utilizando la actividad de las personas creativas en su propio beneficio. Barrios como SoHo y East Village en Nueva York, Shoreditch en Londres o Wynwood en Miami son ejemplos clásicos de la participación de los artistas en la gentrificación.

El barrio neoyorquino de SoHo, donde en los años 1980 se hallaban estudios de artistas y pequeñas galerías, se convirtió poco a poco en un distrito de moda con tiendas de cadena y boutiques. Uno de los participantes activos de este proceso fue el empresario Tony Goldman. Fue él quien, en 2008, organizó no lejos de SoHo el proyecto Bowery Mural, en el marco del cual pintan con regularidad los artistas más conocidos de la «ola callejera».

En Miami, gracias a los esfuerzos del mismo Goldman, el antiguo barrio de almacenes de Wynwood se transformó en una exposición al aire libre: como resultado, en la antigua zona industrial surgieron numerosas galerías, clubes, bares y tiendas. El empresario estadounidense compró edificios de una planta sin ventanas e invitó a artistas urbanos de renombre mundial para que pintaran los muros de las construcciones. Al final, después de que en torno al proyecto Wynwood Walls se formara una infraestructura y el barrio empezara a atraer a un público bohemio, el valor del suelo allí se disparó.
Otro de los puntos principales en el mapa del arte urbano mundial es el barrio de emigrantes de Shoreditch, en el este de Londres. Este lugar se ha convertido en uno de los más de moda de la capital inglesa en gran medida gracias a que aquí se concentran muchísimas pinturas en las paredes. Hoy los propietarios inmobiliarios de Shoreditch ceden expresamente a los artistas los muros de sus edificios para atraer hacia su negocio la atención de vecinos y turistas.

Volviendo a Rusia, hay que señalar que la colaboración entre proyectos inmobiliarios y arte urbano resulta bastante prometedora, ya se trate de nuevos barrios residenciales, centros de oficinas o clústeres creativos. El arte en el espacio público puede convertirse en una ventaja competitiva, ya que permite crear un espacio en el que las personas se sientan cómodas e interesadas.
Como ejemplo acertado se puede citar el complejo residencial «Graffiti» en San Petersburgo, al que aún en fase de construcción se invitó a conocidos artistas de la «ola callejera» para pintar las casas. En Moscú es el proyecto «ZILART», cuyos creadores no solo incluyeron la palabra «arte» en el nombre, sino que se proponen llevarlo activamente a la práctica, hasta el punto de que en el recinto del complejo, situado en el lugar de una antigua fábrica, planean abrir una sucursal moscovita del Hermitage.
Así, a través de varios ejemplos extranjeros y locales, hemos podido seguir cómo el capital sigue colaborando de forma fecunda con el arte, mientras que los artistas de la «ola callejera» obtienen una plataforma adicional para realizarse, ganar dinero y encontrar un nuevo público.
Dmitri Aske

